jueves, 7 de enero de 2010

Trabajo N. 6



Los nuevos protagonistas

Los Medios de Comunicación se han convertido en los protagonistas del 2009. Como en una novela mexicana de televisión, el hilo de la historia se desenvuelve lenta y dramáticamente. Las ingeniosas manifestaciones a favor o en contra de los medios, con monigotes, pancartas, música e imágenes, se han convertido en la comidilla y chisme de todo lugar. Mientras que la temática en cuando al estudio de los derechos humanos, la legislación y el ejercicio de la comunicación periodística son temas que se tratan con superficialidad, dejándolos sueltos, en continuará…

El continuará es crónico pues nos quedamos sólo en la superficie. El éxito del discurso de Teleamazonas consiste en dilucidar al delicado límite entre libertad de expresión y libertad de prensa. No tiene gracia cuestionar a la gente sobre la libertad de expresión, ¿acaso alguien está en contra de aquel derecho humano fundamental de las sociedades democráticas? La clave del asunto consiste precisamente en debatir sobre la libertad de prensa y sobre los medios como las antenas de la sociedad.

Reiteradamente se ha dicho que los Medios de Comunicación constituyen un gran poder, debido a su alcance masivo y simbólico sobre las audiencias. La libertad de prensa, la libertad de la información está automáticamente relacionada con la responsabilidad social. Los medios a través de la información periodística y opinión producen contenidos que construyen realidades en el imaginario social.

Los medios se deben a la sociedad y si se buscan mecanismos de control, éstos deben provenir de organizaciones que surjan de la misma sociedad. Agrupaciones ciudadanas que no sean consumidores de la información sino que sean críticos de los contenidos noticiosos.
Para la conformación de estos grupos sociales es vital la diversidad, diferencia de criterios y de profesiones para garantizar un libre debate. La idea de que estos mecanismos de control provengan desde el interior de la sociedad se debe a que estas personas son las protagonistas y receptoras de los contenidos emitidos por los medios que influyen en su realidad y por eso también tienen derecho a juzgarlos desde su perspectiva.

Por otro lado, no podemos olvidar que los Medios de Comunicación actuales son grandes empresas que responden a intereses económicos. Esta ha sido la principal excusa que basada en los niveles de rating ha justificado la deficiencia en calidad y contenidos informativos. Ante la responsabilidad social, la ley del mercado se impone y sale airosamente triunfante. Es así como el empresario dueño de un canal primeramente concentra el poder económico y luego va en conquista del político y en este punto suele diferir con el Estado y entra en conflicto.

Es así como la idea de que la constitución de un medio sea de capitales abiertos no suena tan descabellada, pues si bien es cierto que lo adquirían personas con solvente capital, por lo menos se abre una posibilidad a la inversión de otros grupos, para corroborar a la democracia y limitar en cierto grado a la monopolización y concentración.

En la actualidad, los periodistas trabajan bajo todas las condicionantes anteriormente mencionadas, y es por esto que en realidad debería clamarse por una “libre expresión” dentro de los medios, que permita trabajar a los periodistas guiados con su ética profesional aunque ésta difiera con la del los dueños de los medios.

Paradójicamente, los tiempos de crisis son los más productivos porque nos dan la oportunidad para el debate y replanteamiento sobre temas importantes. Ya es hora del advenimiento de nuevos protagonistas en la escena, de nuevos periodistas que se comprometan y militen por la sociedad, dejando de ser los instrumentos que han venido construyendo realidades paralelas.




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